Un saludo

Bienvenid@ si has decidido invertir un poco de tu tiempo en mirar por mi ventana, porque eso es este sitio, una ventana abierta a la imaginación, una ventana por la que mirar al otro lado, donde puedes ser uno de esos personajes que te hacen olvidar quien eres o dónde estás durante el tiempo que te sumerges en esa historia que es capaz de provocarte mariposas en el estómago. Espero que lo disfrutes.

domingo, 30 de julio de 2017

EL "ARTE" DE VIVIR Y NO MORIR EN EL INTENTO

 


 Hace muchos años, un compañero de trabajo me dijo que él pensaba en el presente, pero justo en el presente. A mi me gustó e intenté aplicarlo. La verdad es que me ha ido muy bien con esa práctica aunque no siempre lo consigo. También he aconsejado a mis hijos que lo practiquen y mira por donde, resulta que hay una corriente en psicología que lo predica, algo así como el poder del presente. Incluso vi una entrevista que Pablo Moros hacía a Elsa Punset donde hablaba de los beneficios de concentrarse en el instante en el que estamos. Me hizo mucha gracia que Pablo decía que cuando se abrochaba los botones de la camisa, solo pensaba en los botones de la camisa. (Aunque ahora que lo escribo, también la oí en otra ocasión hablar de lo bueno que era visualizar algo que nos gustara mucho. En fin, que esto es muy complicado) Hoy nos centraremos en este momento. 
   Así que ahora ando por ahí. Otro día os contaré más cosas del arte de vivir y no morir en el intento.
¿Lo habéis aplicado alguna vez? ¿Os funciona?

4 comentarios:

Olivia Ardey dijo...

Nunca y me gustaría. Ese es el principio básico del Mindfulness y me aseguran que funciona. Algún día lo intentaré, peeo es difícil librarse del lastre del pasado y de la manía de visualizar el futuro a todas horas. Feliz verano, Menchu.

Menchu Garcerán dijo...

Yo intento algo más de andar por casa, que lo demás es agotador. Buen verano. Un beso

Yolanda Quiralte dijo...

Yo lo intento constantemente. Sin "adelantamientos" no hay angustia. A veces me sale, y a veces no. Depende de la época y de si tengo muchas cosas que hacer. Para mí lo peor, es cuando paro. Cuando estoy de vacaciones, por ejemplo, y no tengo nada que hacer y estoy sola. Ahí... de los nervios.

Menchu Garcerán dijo...

Justo. Cuando no hay nada que hacer, ¡cómo trabaja la cabeza! Mi marido dice que me van muy mal las vacaciones, con las ganas que tengo de que lleguen.