Un saludo

Bienvenid@ si has decidido invertir un poco de tu tiempo en mirar por mi ventana, porque eso es este sitio, una ventana abierta a la imaginación, una ventana por la que mirar al otro lado, donde puedes ser uno de esos personajes que te hacen olvidar quien eres o dónde estás durante el tiempo que te sumerges en esa historia que es capaz de provocarte mariposas en el estómago. Espero que lo disfrutes.

martes, 31 de octubre de 2017

HALLOBLOGWEEN 2017. EL VISITANTE



Otro año, Teresa Cameselle nos convoca al Halloblogween, a esas historias de miedo tan apropiadas para una noche como ésta del 31 de octubre. Os dejo el enlace a su blog porque allí encontraréis más historias terroríficas, la suya y las de otro compañeros que participan en este encuentro. Este año va de "Lo que no se ve" Que lo disfrutéis.
Mi microrrelato se llama "El visitante" y es muy posible que a vosotros en alguna ocasión os haya pasado algo similar ¿Es así? Ya me contaréis


  © EL VISITANTE

  Irene abrió los ojos de golpe. No estaba sola. Su corazón latía a mil por hora y su respiración agitada hacía tanto ruido que no le permitía pensar. Había tenido turno de noche y estaba muy cansada, por lo que apenas había saludado a su marido antes de meterse en la cama. Él se había ido a trabajar y ella pensaba aprovechar la mañana para dormir. La persiana hasta abajo, impedía que la luz del sol la molestara. La puerta cerrada. Aislada de cualquier ruido,  dispuesta a recuperar la energía perdida. Había caído en un sueño profundo cuando de pronto, sin motivo aparente se despertó. Sentía la presencia de alguien a su lado que la observaba de cerca. No se atrevía ni a moverse, mucho menos a girar la cabeza para comprobar la identidad de su acompañante. Lo único que no dejaba de funcionar eran su oído y su corazón. Escuchó atenta cualquier sonido que delatara si de verdad tenía compañía o era fruto de una pesadilla, pero era tan real que su mano todavía temblaba cuando la estiró para encender la luz.  Esos segundos que transcurrieron hasta que apretó el interruptor se hicieron eternos. Le pareció sentir el aliento de una respiración suave sobre su cabeza. Por fin, desapareció la oscuridad y sintió unas ganas enormes de soltar una carcajada. La habitación estaba vacía. ¡Que tonta! Debía de estar acostumbrada a que su imaginación le jugara esas malas pasadas.
  Estaba sola, tan sola cómo cuando se había acostado. Entonces, ¿Qué era eso que brillaba encima de la mesilla de noche?

25 comentarios:

juliano el apostata dijo...

Qué es eso que hay encima de la mesilla? cullons, si me sucede eso, todavía estoy en una duda agónica.
Besos.

Menchu Garcerán dijo...

Eso mismo me ha dicho mi marido jajajaja. Gracias por pasarte y leerlo. Un beso

Lucía de Vicente dijo...

¿Y nos vas a dejar sin saber qué es lo que brilla?
¡Ten amigas para esto!

Menchu Garcerán dijo...

Amiga, la imaginación es libre. ¿Estaba alli ya? ¿Lo ha puesto alguien? Jajajaja. Gracias por leerlo. Un beso, Lucía

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

´Que será aquello?
Inquietante pregunta

Menchu Garcerán dijo...

Gracias, Demiurgo. Un saludo

José Antonio López Rastoll dijo...

Dejas una duda razonable como en toda buena historia de terror. ¿Un gusiluz tal vez?

Un abrazo.

Charo dijo...

Quién no ha sentido alguna vez esa sensación? Despertar de una pesadilla y sentir miedo de sacar la mano incluso para encender La Luz? El problema es cuando hay algo en la mesilla que antes no había....qué es y quién lo ha puesto?
Inquietante.

Nino Ortea dijo...

Buenos días, Menchu:
Gran relato el que nos regalas.
Mi condición de novato en la categoría de visitante se perderá con mis próximas visitas a tu blog, lo que permanecerá será mi admiración por tu narrativa.
Un abrazo.

Menchu Garcerán dijo...

Es posible. Lo malo o bueno es que no estaba alli cuando se acostó. O tal vez si. ��

Menchu Garcerán dijo...

Muchísimas gracias!

Menchu Garcerán dijo...

A mi me ha pasado alguna vez, aunque para mí tranquilidad nunca he encontrado nada brillante en la mesilla que yo no haya puesto

Alicia Uriarte dijo...

Menchu, muy inquietante tu relato. Enhorabuena.
Nos has llevado prendidos de la yema de los dedos y sin respiración hasta que por fin la protagonista ha logrado encender la luz. Pasado el susto, el exceso de agotamiento suele jugar malas pasadas, yo creo que su marido le ha dejado una pequeña joya en la mesita de noche para que la encontrara al despertarse. seguro que era su cumpleaños o aniversario.
Un abrazo.

Menchu Garcerán dijo...

Buena idea, Alicia. Me encanta la solución al enigma. Un beso

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Jolines y yo que he tenido sensaciones similares....que puede estar brillando en la mesita de noche?Inquietante y muy bueno, besos.

Menchu Garcerán dijo...

Gracias, Molí. Un beso

Teresa Cameselle dijo...

¿Hay segunda parte? Eso de sentir una presencia a tu lado cuando sabes que estás sola, no me ha gustado nada nada, espero no acordarme mañana por la mañana cuando se vaya mi marido a trabajar. Gracias por participar en el Halloblogween.

Rhodea Blason dijo...

Qué será? Nos has dejado con la inquietud de descubrirlo. Relato intenso

Yessy kan dijo...

Un relato escalofriante, con esas sensaciones nocturnales que abruptamente nos espantan. Muy creativo y original.
Un saludo

Tracy dijo...

Este relato merece un "continuará"

Campirela_ dijo...

Buenas noches ..nos has dejado con la intriga de esa luz de brillaba en la mesilla .. debe de continuar jajja . Me tuviste en tensión .
Saludos y feliz noche.

Pepe dijo...

NOs has ido alterando el ánimo, acompañando en su angustia a la protagonista de tu historia para, sin solución de continuidad influirnos la calma de que está sola y a continuación la inmensa duda, nada tranquilizadora, de un punto luminoso sin explicación aparente. Yo no podría conciliar de nuevo el sueño.
Un abrazo.

Menchu Garcerán dijo...

No hay nada como una pregunta inquietante para que vuele la imaginación y cree un continuará o simplemente, no nos deje dormir. La verdad es que, ahora que lo decís, esta historia puede continuar y dar mucho de sí.
Gracias a todos por leerlo y comentarlo y a ti, Teresa, gracias por la convocatoria. Has hecho que vuelva a escribir después de mucho tiempo sin hacerlo.
Abrazos

Carmen Andújar dijo...

Esas presencias son las peores, están pero no se les ven, como en este caso, donde llevas la tensión hasta el final.
Un abrazo

Menchu Garcerán dijo...

Gracias!