Un saludo

Bienvenid@ si has decidido invertir un poco de tu tiempo en mirar por mi ventana, porque eso es este sitio, una ventana abierta a la imaginación, una ventana por la que mirar al otro lado, donde puedes ser uno de esos personajes que te hacen olvidar quien eres o dónde estás durante el tiempo que te sumerges en esa historia que es capaz de provocarte mariposas en el estómago. Espero que lo disfrutes.

miércoles, 13 de enero de 2010

EL COMIENZO DE LA HISTORIA


Es muy difícil romper el hielo, sobre todo si hay que hacerlo para presentarse una a sí misma, así que, pienso que lo mejor será empezar por el principio.
Hace unos años llegué con una de mis primeras novelas a una "urbanización" muy peculiar. Allí se mostraban nuestros relatos, se leían y comentaban en un ambiente muy motivador para seguir escribiendo. Un buen día, los comentarios superaron a las historias y varias vecinas decidimos irnos a vivir a otra parte para no interrumpir el ritmo de las historias. De esa manera aparecimos en un enorme chalet en el que había cabida tanto para autoras como para sus más fieles y leales lectoras.

Así fue como nos vimos inmersas en un universo paralelo donde la imaginación y el buen humor reinaban a sus anchas. Tengo que decir que contábamos con la ayuda inestimable de una legión de criados y ayudantes. Un mayordomo, que me recordaba a James Bond, un pintor que era la viva imagen de Bon Jovi, un cocinero que más que preparar comida estaba para que se lo comieran, si no que se lo pregunten a una de las vecinas, un jardinero que ríete tu de Channing Tatum, el chófer era un Ángel. Lo que no recuerdo es quienes eran el calvo con cara de malo y el que parecía un modelo de anuncio de colonia. Ah, sí, lo olvidaba, teníamos hasta un abogado que era piloto. Un chollo, que os lo digo yo.

Y como esta es mi historia y toda historia romántica que se precie ha de terminar bien, os diré que todos vivimos felices para siempre. Claro está, cada oveja con su pareja porque aquello terminó como el rosario de la aurora. Después de tanto ayudante macizo tuvimos que trasladarnos a casitas más íntimas.

Pues sí, este fue el verdadero comienzo y la razón por la que hoy sigo aquí dándole a la tecla.

Chicas, gracias por seguir ahí.