Un saludo

Bienvenid@ si has decidido invertir un poco de tu tiempo en mirar por mi ventana, porque eso es este sitio, una ventana abierta a la imaginación, una ventana por la que mirar al otro lado, donde puedes ser uno de esos personajes que te hacen olvidar quien eres o dónde estás durante el tiempo que te sumerges en esa historia que es capaz de provocarte mariposas en el estómago. Espero que lo disfrutes.

martes, 18 de junio de 2013

ROMÁNTICAS AL HORIZONTE-RESEÑA

Esta es una de esas reseñas que conforme vas leyendo te hace preguntarte ¿Yo he hecho todo eso? Pues sí en la web Románticas al horizonte han hecho una reseña detallada y minuciosa de "El último carnaval" que me ha dejado muda. Bueno, muda del todo no, eso es muy difícil. Se me ocurre una palabra: Gracias.Gracias por leerlo y gracias por tomarte la molestia de hacer esta reseña completa y muy trabajada. Y por supuesto, me alegro muchísimo de que estas páginas te hayan sugerido toda esas cosas que cuentas.

Un beso ELFLED

Valoración personal

He tardado mucho tiempo en subir esta crítica, lo sé. Y lo cierto es que he tenido que volver a leerme algunos pasajes por encima para poder hacer esta reseña sin embargo hay algo que me ha quedado muy claro tanto ahora como allá por el mes de Febrero cuando me la leí por primera vez.

Esta «nueva» novela de Menchu me ha conllevado una grata sorpresa pues me ha gustado incluso más que su predecesora: «La fórmula deseada». He de señalar que me ha parecido una novela más compleja y además creo que es también más ambiciosa. Tiene escenas muy complicadas (ya llegaré a alguna de ellas) que Menchu ha sabido resolver muy bien, escenas donde la autora ha tenido que currar mucho para llegar a recrear en el papel lo que obviamente ha visto en su imaginación y que no ha debido de resultarle fácil. Como ya he dicho, llegará un momento en el que haga referencia a ella.

A parte de todo eso, la novela cuenta con unos increíbles escenarios. Para mí, que no conozco Venecia salvo por fotografías y lo poco que de ella he podido ver en programas de televisión o en películas ha sido como encontrarme realmente allí. Nuestra querida compatriota ha sabido recrear (al menos así me lo parece) tanto la Venecia del siglo XVIII como la Venecia actual y no solo eso sino que ha logrado que ambas coexistan con igual intensidad desde la visión de Gabriela.

Y hablando de Gabriela, nuestra protagonista, qué pedazo de personaje se ha sacado la Garcerán de la manga. No sé si Menchu tiene amigas o conocidas con esa especial «sensibilidad» con la que dota a su personaje principal femenino pero he de decir que yo sí tengo la buena suerte de contar entre mis amigas con algunas que tienen (digamos) «cierta gracia». Mujeres que tienen la capacidad de analizar situaciones y extraer de ellas planos que tú ni siquiera estás preparada o capacitada para ver. Con esto quiero decir que Gabriela, el personaje central de la novela, tiene el don de la visión y que ese don hace que la novela adquiera un giro inesperado.

Una de las cosas que más llaman la atención de Gabriela es su manera de aceptar lo que percibe pero sobre todo ese pundonor intrínseco a su personalidad que no la deja abandonar ni dejar las cosas a medias. Una mujer muy de hoy que además tiene a sus espaldas un gran peso por su especial sensibilidad. Es uno de los personajes más redondos que ha creado Menchu y eso que de la novela de «El viaje del presidente» también se podrían señalar unas cuantas cosas. No es fácil convivir con seis sentidos, creedme. Este tipo de personas lo pasan realmente mal.

Cualquiera que conozca a Menchu Garcerán de los típicos encuentros literarios o de los típicos comentarios que se intercambian en Facebook ni se nos pasaría por la cabeza imaginar que esta señora pudiera llegar siquiera a interesarse por estos temas esotéricos. Obviamente, y después de leído «El último carnaval», he empezado a plantearte si realmente he llegado a conocer una mínima parte de los intereses de esta autora. Como estoy segura ya imagináis… no he llegado ni a rascar la superficie y quizás por ello aún me ha sorprendido más toparme con el desarrollo de esta historia.

Ha montado escenas verdaderamente buenas e impactantes. Y ahora voy a hablar de la que antes no he dado sino un leve esbozo.

Hay una escena que ocurre en el palazzo Rusconi. ¡LA-LE-CHE! Por mi madre que la tuve que leer dos veces para ver si realmente había «visto» bien lo que ella planteaba. Solo puedo decir que una segunda lectura de la misma lo que logró fue que aún me quedase más asombrada. Voy a intentar que me sigáis por el escenario porque imposible que yo logre aquí lo que ella logró en las páginas de su libro. Menchu está describiendo un baile de máscaras. Hasta ahí no tiene el mayor misterio ni se requiere mucha ciencia para hacerlo, ¿no? Pues esperad a lo que os voy a contar. Aquí la buena señora monta un desdoblamiento de planos (no sé muy bien cómo explicar esto de otro modo), es como si una imagen se superpusiera a otra, como esos libros que hay en librerías que son el antes y el después de una determinada ciudad, imagino que sabéis a los que me refiero… Ésos que llevan una página y sobrepuesta encima una de papel de acetato con las modificaciones sufridas por la ciudad con el paso del tiempo.

Como digo difícil de explicar para mí pero no así para ella. Decir que me dejó con la boca abierta es decir bien poco. Lo hizo genial porque verdaderamente te da la sensación de estar viendo cómo se desdoblan los planos de realidad y del pasado.

Y eso por no hablar de lo acontecido en los Piombi cuando se tropieza con Angelo. Y si no sabéis quién es Angelo mejor me lo guardo porque es un personaje primordial en la novela que tenéis que descubrir por vosotras mismas. Otra escena a recordar sin lugar a dudas y que al menos a mí me ha resultado ingeniosa y sorprendente. Las reacciones de los implicados es para echarles de comer a parte y disfrutarla.

Además tendría que reseñar que no es una novela fácil de llevar a cabo. Esos cambios de fechas, esos saltos de momentos de ahora a momentos acontecidos con casi tres siglos de diferencia… no ha debido de resultar sencillo exponerlos de manera tan ordenada y sin que al lector terminen por fundírsele los plomos. Así que solo me resta darle las gracias y la enhorabuena a su autora.

La relación amorosa (que verdaderamente es lo que podría llegar a interesar a muchas) es preciosa. No es muy innovadora pero me ha resultado muy bonita. Tanto Gabriela como Mario tienen mucho que decir y además Gabriela ve en él una de las mejores claves para resolver cierto misterio que tiene que ver con una de sus antepasadas.

¿No os he puesto ya la miel en los labios? ¿No os he creado un cierto gusanillo en vuestro interior? Pues abrid las páginas de «El último carnaval» y adentraos en el misterio.

Además tenemos unos secundarios de toma pan y moja que aún ponen más sal y pimienta a la historia. La autora (la muy capulla) describe un par de miraditas entre Helena y Marc que… dan mucho que pensar aunque más quebraderos de cabeza le da la presencia de Marc a Mario. ¡Dios, esto es genial! Me encanta cuando la autora hace encelar a los protagonistas por la presencia de «siempre en medio como los jueves» de un tercero en discordia. Si encima ese tercero es encantador… ¡Los celos del protagonista se huelen a la legua! Y a mí esto me ha hecho sonreír en más de una ocasión e incluso frotarme las manos en espera de algún estallido.

¿Y qué decir de las mamás? ¡Atentas, chicas a ellas! Son unas señoritas meticonas de cuidado.

Pero advertidas quedáis: no son los únicos secundarios a tener en cuenta. Hay otras tres figuras importantísimas en esta historia (Angelo, Gabriella y Lucca) de los que no os voy a hablar en absoluto. Es mejor que los conozcáis de primera mano u os puedo quitar toda la magia del conocimiento y el reconocimiento.

«El último carnaval» me ha parecido una novela de sobra interesante. Con una buena mezcla de intriga y romance. Un verdadero cóctel a lo Bond, James Bond, que siempre pide el Martini con Vodka (un Vesper) mezclado y no agitado. Dicen quienes lo han probado que es una combinación de lo más especial. Y así es como he visto yo la novela de Menchu. Mezclada y no agitada, con todos sus ingredientes en la justa medida para que ningún sabor se imponga a los demás. Un resultado que estalla en tu paladar como la famosa bebida del agente 007.

Para terminar deciros otra cosa. Estad al loro cuando veáis que se aproxima una escena altovoltaica (ya sabéis a cuáles me refiero) porque nunca puedes llegar a vislumbrar qué puede llegar a detonarla si los sentimientos de ternura o de desesperación. ¡Dios, cómo me ha gustado Mario! ¡Qué pedazo tío! Con lo calmadito que parece y es capaz de desatar todos los fuegos del infierno si quiere meterse en faena.

«El último carnaval» una novela donde se nota la evolución de una autora que espero siga ofreciéndome novelas de calibres similares.