Para muestra...


Pues sí. Al final los tengo conmigo. Por lo menos unos poquitos, los suficientes para hacerme a la idea de cómo son y ver que son realidad y que lo que comenzó en febrero, no era un sueño.

Cuando te dicen que tu novela se va a publicar la euforia inunda cada una de las células del cuerpo y como si de un virus se tratara, los nervios se meten de la misma manera. Y sí… comienza la espera. Esperamos firmar el contrato, esperamos, la portada, esperamos las correcciones, esperamos fechas… en fin, esperamos. Pero cuando tienes el resultado en tus manos, las emociones se desbordan. Es tu historia, es tu nombre el que está en la portada, es tu libro. Entonces aparecen el orgullo y la satisfacción y también la responsabilidad y el miedo. Toda una mezcla de sensaciones que no cambiarías por nada del mundo.

Y ahora, otra vez a esperar: esperar a que esté en las tiendas y, sobre todo, esperar a que os guste y os permita evadiros durante unas horas de la cruda realidad. Aprovechad para hacer un viajecito a lo largo y ancho de este mundo en compañía de Kate y David, identificaos con sus sentimientos y disfrutad todo lo que podáis.