Agosto

Me acabo de dar cuenta de que tengo muy abandonado el blog. En la última entrada os contaba la jornada de la feria del libro en Madrid, más de dos meses ya, y me he dicho que tenía que ponerle remedio aunque fuera con unas cuantas palabras para deciros que sigo al pie del cañón. Bueno, lo abandoné durante unos días que me fui de viaje, ya os contaré porque fueron unas ciudades tan bonitas que merecen un poco más de tiempo.
Volví a mediados de julio así que ni recuerdo ya lo que eran las vacaciones.
El mes de agosto es un mes muy raro para los que estamos trabajando. Los compañeros van y vienen de sus vacaciones, observas sus caras de alegría cuando se van y de tristeza cuando vuelven. Uffff, es duro volver a la rutina y madrugones.
Pero volvamos a la rareza del mes. Hace calor, mucho. Una piensa que debería estar al fresquito de la playa y solo está al medio fresco del aire acondicionado cuando decide funcionar, que es casi nunca. Tiendas cerradas, la cafetería donde desayuno todos los días del año con la persiana bajada. ¿Y ahora dónde me tomo yo el café? Da la sensación de que está todo el mundo de vacaciones menos yo.

Pues nada, que sigo escribiendo. Mi última novela, terminada, ya está en la editorial, pronto tendremos noticias y estoy a marchas forzadas con un nuevo proyecto del que no puedo decir nada de nada.
Voy a tomarme el segundo café del día ¿Gustáis?