Carol, poder de superación

Una de las escenas que más me gusta de "La huida de Carol" es cuando ella se da cuenta de que su ex marido ya no le dirige la vida. Os la dejo porque creo que es un punto de inflexión en la novela, tanto para la superación de Carol como para el comienzo de la historia de los falsificadores.

Dos días después, antes de ir a recoger a Sara a la guardería, Carol entró en la panadería. Le apetecía darse un capricho y el olor de los bollos de canela inundaba toda la calle. Ya no le importaba engordar unos kilos, la persona que continuamente le decía que tenía que mantenerse delgada, había desaparecido de su vida. Recordó que en cuanto subía de peso lo más mínimo empezaba a decirle que se estaba poniendo gorda. Entró en el establecimiento con cierta satisfacción. Que le dieran. Estaba muy bien así. Empezaba a verse a través de sus propios ojos y no de los de su ex. Incluso, Kate le había mencionado que había adelgazado mucho y que parecía enferma. Hasta dar con James, ella había sido una mujer autosuficiente y segura de sí misma. No llegaba a comprender cómo se había dejado comer terreno por él hasta el extremo de vestir o comer lo que él decía. Gracias a Dios, había reaccionado a tiempo.