Un saludo

Bienvenid@ si has decidido invertir un poco de tu tiempo en mirar por mi ventana, porque eso es este sitio, una ventana abierta a la imaginación, una ventana por la que mirar al otro lado, donde puedes ser uno de esos personajes que te hacen olvidar quien eres o dónde estás durante el tiempo que te sumerges en esa historia que es capaz de provocarte mariposas en el estómago. Espero que lo disfrutes.

domingo, 30 de mayo de 2010

"ENTRE SUEÑOS" ÁNGELES IBIRIKA




En primer lugar, quiero decir que este pequeño apunte no es una reseña como tal, es más bien la descripción de los sentimientos que afloraban en mí a medida que iba leyendo la historia.
Pensé en mandar un mail a Ángeles y decirle que me había gustado mucho, pero después me dije que por qué no poner una entrada en mi blog y dedicarle unas cuantas líneas. Cuando empecé a escribir sobre “Entre sueños” tuve la idea de que no sería la única sino la primera de una serie de novelas que aparecerían contadas de diferente manera. Es mi pequeño homenaje a las autoras (sobre todo españolas) que de una u otra forma, me han dejado una huella.
Cuando empecé a leer Entre sueños, vi que iba a ser una de esas novelas que tienes que leer de tirón. Eso de llegar al final de un capítulo y decir, aquí lo dejo, se volvió complicado porque me decía “voy a echar un vistazo al capítulo siguiente” y terminaba leyéndolo entero. Eso está muy bien cuando al día siguiente es festivo, pero nada recomendable cuando tienes que levantarte a las seis y media para irte a trabajar. En fin, conseguí dejarlo en la mesilla de noche, pero estuve todo el día siguiente deseando llegar a casa para volverlo a enganchar.
La primera mitad del libro me mantuvo en tensión, leía rápido para ver que pasaba con esa pareja tan peculiar.
Jon para mí era un impresentable insensible. Estaba deseando verlo morder el polvo. Es un hombre que se cree en posesión de la verdad, pero, contra todo pronóstico, por lo menos por mi parte, se convierte en otra persona. (No pienso decir más para no fastidiar la historia a quienes no la hayan leído)
Beatriz me parece una mujer coherente, sin contradicciones. Bueno, salvo las que tiene en relación con el amor, nada sorprendente, por otra parte, ya que este sentimiento está plagado de ellas. Es una mujer fuerte y decidida. Me gusta su carácter.
Los diálogos me parecen ágiles y chispeantes. Sobre todo, me ha llamado la atención la ternura que rezuma cada una de sus páginas.
Me gustaría hacer una mención especial a las descripciones del paisaje y de algunas de las historias y leyendas de la zona en que se desarrolla la historia, muy ilustrativas. Y, por último, esas recetas. Creo que voy a probarlas todas.

Ángeles, felicidades por haber creado una historia tan bella.

lunes, 24 de mayo de 2010

PSICÓPATAS


Sí, el título parece bastante contundente pero para decirlo claramente, es lo que hay.

En la literatura siempre han aparecido estos tipos enigmáticos, que dan mucho juego a la hora de montar una historia, pero hoy quiero ir un poco más allá.

La personas que me conocen, saben que el tema siempre me ha atraído, así que alguien cercano, hace poco me prestó un libro bastante esclarecedor. “Cara a Cara con el psicópata” escrito por el criminólogo y psicólogo Vicente Garrido Genovés.

Su lectura me ha causado un hondo y largo escalofrío porque me ha hecho ser consciente de lo cerca que podemos vivir de estas personas.

No todos los psicópatas son delincuentes o criminales. En su mayoría, están plenamente integrados en la vida familiar y laboral y solo sus víctimas han podido detectarlos, la mayoría de las veces, cuando han sufrido las consecuencias de sus maldades. Porque eso es lo que son de manera básica MALAS PERSONAS.

¿Cómo podemos descubrir a un psicópata? Pues supongo, que si fuera tan fácil, no habría tantas personas angustiadas y mortificadas por sus acciones. Pero siempre hay algo que capta nuestra atención.

Son mentirosos, manipuladores y egocéntricos aunque aparentan ser personas ejemplares. Viven por y para la imagen. Son personas encantadoras y agradables, “gente 10” siempre tienen la palabra adecuada en su boca. En el ámbito laboral hacen ver que son los que trabajan cuando en realidad son otros los que hacen su labor.

Les gusta controlar y abusar, todo, por supuesto, en beneficio propio. Son fríos y calculadores y sus movimientos estás perfectamente calculados para conseguir un fin. “¿Lo mejor?” No tienen el más mínimo sentimiento de culpa. Son incapaces de ponerse en el lugar de otro. La compasión es una palabra que no entra en su vocabulario, es más, disfrutan humillando a sus víctimas. Un encanto, vamos.

¿Por qué todo esto?

Quizá sea una reflexión, una pequeña catarsis y puede que un aviso porque es posible que, muchos de nosotros, tengamos uno cerca.

Yo os doy unos datos escuetos y el nombre del libro. Vosotros debéis sacar vuestras propias conclusiones.

martes, 11 de mayo de 2010

LA PRIMERA IMPRESIÓN

¿Hay algo más romántico que un cielo estrellado? La foto que ilustra esta historia es el techo de un teatro que hay en mi ciudad. Si os fijais, es la reproducción de un pedacito de nuestro firmamento. Me ha parecido adecuada para poner una imagen a este relato. Por cierto, cualquier parecido con la realidad, puede que no sea una coincidencia.

La primera impresión

Ana salió con precipitación del taxi y corrió a la puerta de Urgencias. Su corazón latía tan rápido y fuerte que parecía golpearle la garganta. Los oídos le palpitaban al mismo ritmo y emitían un pequeño sonido y las piernas amenazaban con dejarla tirada en el primer escalón. A pesar de su temblor, entró como una tromba y se dirigió al mostrador de recepción hablando de manera atropellada.
—Señorita, tranquilícese —la voz de la recepcionista pretendió apaciguarla pero en ella subyacía un tinte de impaciencia— no entiendo lo que dice.
Ana respiró hondo y soltó el aire con brusquedad.
—Marina. Quiero saber qué ha pasado con Marina Salvador.
— ¿Es usted familiar?
La voz impersonal de la chica del control volvió a alterar a la recién llegada.
—Soy su amiga —aclaró de forma escueta.
—Si no es familia, no puedo darle información.
La sangre se agolpó en la cabeza de Ana y su tono subió un poco.
—Soy más que su familia. No tiene a nadie. Soy lo único que tiene.
—Pero…
No la dejó continuar, su paciencia estaba agotada
— ¡Tengo que verla! —gritó. ¡¿Me oye?!
Las puertas batientes, situadas junto al mostrador se abrieron de golpe.
— ¿Qué pasa aquí? —Una voz profunda y autoritaria atrajo la atención de las dos mujeres.
Ana se volvió dispuesta a aclarar lo que ocurría pero las palabras murieron en su boca, que se quedó ligeramente abierta por el asombro. George Clooney la miraba serio, casi enfadado, pidiéndole, en silencio, una explicación para aquel escándalo.
—La señorita quiere ver a una enferma —aclaró la muchacha, que debía estar acostumbrada a la presencia del hombre— pero no es familiar.
Ana reaccionó y se volvió hacia el doctor, macizo, Ross.
—No tiene familia. Ella es “mi” familia.
Él le dirigió una mirada exasperada.
—No hace falta armar tanto alboroto ¿no cree? Tenemos que trabajar.
Ana se dijo que por muy atractivo que fuera, el doctor era un antipático. Quería explicarle lo que Marina suponía para ella y al contrario, que si le pasaba algo, se quedaría sola en el mundo, que no podía permitir… Ya no pudo pensar más. La presión que sentía desde que se había enterado del accidente de su amiga se había unido al miedo y la impotencia. Como consecuencia, sus piernas cedieron al fin y su cerebro dejó de funcionar. Lo último que sintió fueron unos brazos fuertes y seguros que la rodeaban.

Jorge miró con preocupación a la mujer que llevaba en brazos. A pesar de su palidez, tenía un rostro atractivo y sus ojos oscuros le habían impresionado desde el instante en que los había clavado en él. De hecho, había sentido por ella una atracción tan irracional, que le había llevado a tratarla de forma brusca. Ella estaba asustada y preocupada y él se había puesto borde para anular esa atracción y poner distancia. La depositó con cuidado en una camilla y ella se removió.
— ¿George? —murmuró ella en voz casi inaudible.
Él sonrió de medio lado. No era la primera vez que le decían que se parecía al actor y que bromeaban a su costa, precisamente por la interpretación del doctor Ross. Sin duda, la chica también lo había pensado.
Ella abrió los ojos e hizo intención de sentarse en la cama.
— ¡Marina! —gritó como si recordara de golpe.
Él la sujetó por los hombros y la volvió a tumbar sobre la cama.
—Está bien. Solo tiene un tobillo roto y la están atendiendo —la informó esta vez con amabilidad.
La tensión abandonó el cuerpo de Ana dejándolo laxo contra en colchón. Todo había pasado. Su amiga estaba bien.
Miró al doctor y advirtió que éste la observaba de manera extraña. Sus ojos se encontraron y quedaron prendidos en una mirada sorprendida primero y de reconocimiento más tarde. Ella pensó que no le importaría seguir mirándolo durante el resto de su vida y él se dijo que esos ojos oscuros y profundos era lo que quería ver cada mañana cuando se despertara.
Como si fueran un imán y un pedazo de hierro se fueron acercando hasta quedar literalmente pegados. La mano de Jorge delineó con delicadeza los rasgos de Ana produciéndole un ligero hormigueo en las yemas de los dedos. El cuerpo de ella experimentó una ligera sacudida. Todo lo que les rodeaba había desaparecido. El ruido de las máquinas, el busca del compañero, el pitido que indicaba que el corazón del vecino de box aún funcionaba, cualquier cosa que no fueran ellos, había dejado de existir.
El doctor apoyó sus labios sobre los de ella de forma tentativa olvidando por completo cualquier código deontológico que le prohibiera besar a una paciente, al fin y al cabo no lo era. Una luz brillante explotó en su cerebro y su boca se cerró con fiereza sobre la de ella. Las venas de Ana trasportaron el calor por el resto de su cuerpo y su corazón empezó a latir de nuevo a toda prisa, esta vez no por el miedo sino por la pasión. Sus brazos rodearon el cuello de Jorge atrayéndolo con más fuerza sobre ella. Ahora que lo había encontrado, no lo dejaría marchar.
—Me llamo Jorge —susurró él sobre sus labios con una sonrisa.
—Encantada George —sonrió ella a su vez—. Soy Ana.
Algo extraño y maravilloso había sucedido. Ambos lo sabían. Acababan de ser víctimas de lo que siempre se había conocido como “Flechazo”

lunes, 3 de mayo de 2010


Autoras en la sombra ha subido un especial donde aparecen una presentación y una entrevista. Estoy encantada y agradecidísima con el apoyo que estoy recibiendo. Gracias una vez más.






Presentación de "El viaje del presidente"

Menchu Garcerán

En la Semana Santa de 1.989 hice un viaje a Rumanía. En esa época, su presidente era Nicolás Ceaucescu. En la Navidad de ese mismo año, un joven reportero de televisión nos contaba desde ese mismo país el derrocamiento de su presidente y los acontecimientos que se sucedieron. Quizá porque yo conocía de primera mano la situación de ese pueblo, mi atención se centró plenamente en esas crónicas. Así recuerdo, con la niebla típica del paso de los años, a un Arturo Pérez Reverte, el citado reportero, rodeado de escombros y con el ruido de disparos de fondo. Unos años después cayó en mis manos un libro “Territorio comanche”, en él se contaban las experiencias de dos corresponsales de guerra de TVE y sí, ya conocéis a su autor, el mencionado cronista.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque es el principio. Desde entonces el mundo del periodismo comprometido, de los corresponsales y reporteros que viven en constante peligro para mantenernos informados me intrigó e interesó. Así que cuando tuve oportunidad hice que uno de mis protagonistas se dedicara a esa profesión, pero… una vez empezada la historia, mis personajes decidieron vivir su vida y los escenarios crueles y duros de la guerra se vieron sustituidos por el brillo de los salones de las embajadas.

La presentación y la entrevista continúan en el siguiente enlace.

http://www.autorasenlasombra.com/documentos.php?doc=232